Este sábado 25 de Abril de 2015 he (o hemos) podido disfrutar de una gran experincia, como ha sido el encuentro literario organizado en el Círculo de Contribuyentes de Alcalá de Henares (Madrid), organizado por la Librería de Javier (de la misma localidad), con el escritor Julio Llamazares.
No sé si habéis leído algo de este escritor...yo lo descubrí hace algunos años, por insistencia de mi pareja, con el libro Luna de Lobos, una historia, simplificando bastante, sobre un maqui en los años posteriores a la "finalización" de la guerra, para algunos. Después leí El río del olvido, un recorrido por el río Curueño (León), zona que he recorrido gracias a mi afición a la montaña y que me ha llevado a descubrir lugares maravillosos. Tras este libro vino el despertar de mi admiración por Llamazares, que me llevó a convertirme en una lectora incondicional de su obra, debido a La lluvia amarilla, esta obra me hizo sentir y descubir cosas nuevas, es un libro poético, desgarrador y, al mismo tiempo, hermoso, humano, pocas veces un libro ha dejado una huella tan honda en mi persona. A partir de esta obra he leído dos más, la primera de ellas Las lágrimas de San Lorenzo, obra poética que me dejo cierta sensación de desasosiego, y Distintas formas de mirar el agua, que nos lleva de nuevo a tierras leonesas, para descubrir lo que la superficie esconde y las distintas miradas posibles ante una misma realidad.
De todas las obras mencionadas yo, y es una opinión total y absolutamente personal, me decanto por La lluvia amarilla y Distintas formas de mirar el agua, y por una razón...me encanta la montaña y las actividades relacionadas con ella, como he comentado, estas actividades me han permitido acercarme a nuemerosos pueblos abandonados y zonas despobladas de las zonas montañosas de nuestra geografía, y estos dos libros, quizá por desarrollarse en zonas similares (aunque en la literatura de Llamazares creo que la ubicación es lo de menos), me han permitido ver otra realidad diferente, ver en las montañas y en sus pueblos y pantanos más de lo que veía, y sentir más de lo que sentía. Para aquellos que hayan leído su novela de Distintas formas de mirar el agua, seguro que lo entenderán cuando les diga que yo, en mis andanzas montañeras, era el último personaje que pasa por la carretera, y estos libros me han permitido cambiar esa visión de lo que me rodea.
La obra de Llamazares es diferente, no cabe duda. Ayer viendo un programa maravilloso de música clásica (This is Opera), me gustó algo que decían de la música de Debussy que, para mí, quizá explica un poco las obras de este autor, su música (sus libros) buscan más que representar una realidad, no se conforma con ver un jardín desde la valla, sino que intenta que te adentres en él, intenta despestar la realidad en tu interior a través de lo que te hace sentir, despertar tus emociones que el jardín no lo veas, sino que lo sientas. Para mí, la obra de Llamazares, es algo así, puro sentimiento, no hay diálogos, ni complejos argumentos narrativos, sino un arcoiris que despierta el alma del que los lee, un regalo para los sentidos.
Centrándonos en el encuentro en cuestión, fue un auténtico placer escucharle y comprobar que sus libros tienen una prologación en una persona que ve e interpreta la realidad de forma lúcida y, aunque sorprenda, muy divertida, ya que hizo gala de un excelente sentido del humor contando anécdotas e historias que, para el que haya leído sus libros y dado su cierto halo nostálgico, no dejará de sorprender.
Fueron casi dos horas para disfrutar, y conocer a un escritor que en el tiempo en que duró el encuentro, e independientemente de si se está de acuerdo con él en todo o no, pasó por los temas más dispares, exponiendo su visión sobre la literatura y los escritores en la actualidad y sobre la literatura en general, habló de su obra y contestó a todas las preguntas que se le hicieron, trató el tema de la despoblación en el medio rural, habló sobre el coste del progreso y la realidad que hay por detrás de los pequeños gestos y cosas que damos por ciertos, argumentó sobre la relatividad de la verdad...Y todo ello aderezado con algunas risas, que el sentido del humor nunca está de más.
Esta que escribe, disfruto mucho, y además tuvo el placer de quedarse la última para que me firmase un libro, aunque esto no era lo importante, lo importante era darle las gracias por sus libros, y así lo hice, ya que, por añadidura, es una persona simpática y de trato amable que habló con cada uno de los que le pedimos una firma, a pesar de que el trámite duro más de una hora.
Bueno, no puedo terminar esta entrada sin recomendaros que os informéis de los próximos encuentros literarios (tenéis información en la Librería de Javier que mencionaba), ya que hay interesantes encuentros en las próximas semanas.
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