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jueves, 21 de abril de 2016

Un reto lector...ampliando lecturas

Como ya comenté hace poco, realizar el curso de narrativa parece que ha despertado una forma distinta de leer y de apreciar la literatura, ha sido un aprendizaje de cómo leer. Una consecuencia (porque no creo que deba etiquetarse como daño) colateral es que me he planteado dedicar tiempo a leer algunos géneros que, hasta la fecha, tenía algo abandonados, muchos totalmente abandonados.

Las razones de este abandono son variadas. Una de ellas ha venido dada por malas experiencias. En algún momento de mi vida intenté leer algún libro de un género concreto y me aburrió o disgustó tanto que decidí que ese género no me gustaba, desarrollando una lógica algo perversa a partir de una muestra paupérrima. Supongo que esto a todos nos ha pasado con algunas lecturas obligatorias del instituto, muchas de ellas no las más apropiadas para despertar el amor hacia la lectura.

Otra de las razones, y muy de la mano de la lógica perversa anterior, es la cabezonería. Cuando decido que un género no me gusta, dejo poco margen al cambio de opinión. Quizá en este caso me baso en una muestra algo mayor antes de emitir el juicio, pero una vez emitido  me aferro a él como un salvavidas. Así he llegado a decidir que no me gusta la novela negra. Esta actitud me recuerda, como creo también haber contado, a mi relación con los sabores de la gastronomía. Hace años decidí, ya no recuerdo ni porqué ni cómo, que los pimientos y las espinacas no me gustaban, y me he mantenido firme como un roble. Menos mal que hace unos meses decidí probarlos, sino me hubiera perdido grandes recetas.

Otra razón son algunos autores. Esto es bastante similar al efecto que tienen los profesores sobre nosotros, un profesor puede llegar a hacer que te enamores, u odies, una asignatura, así sin más. No hay nada más valioso que un buen profesor que te haga adorar la asignatura que imparte, a mí me pasó con el profesor de filosfía de COU, una maravilla de profesor, desde entonces la filosofía me encandila, aunque a veces me resulte complicada de entender. Pues lo, a veces los autores, tienen un efecto similar, especialmente aquellos que están considerados "maestros" en su género. Si te lees uno de sus libros y no te gusta, y teniendo en cuenta que son maestros en su género, pues decides que debe ser que el género no te gusta, y punto. Aquí hay más lógica en el razonamiento, aunque no por ello la lógica tiene que ser acertada. En este caso me abstengo de dar ejemplos, porque independientemente del libro creo que escribir requiere tanto esfuerzo que la crítica me resulta injusta.

El curso de narrativa ha desbaratado mis creencias, menos mal. Así que me he propuesto como reto, (objetivo, mejora, o cualquier otro término equivalenteo similar) ampliar mis horizontes literarios y/o lectores a géneros arrinconados en el armario, sin abandonar ninguno de los habituales, por supuesto, no vaya a ser que por mejorar una cosa arruinemos otra.

Como conclusión, me he propuesto leer a lo largo del año, al menos, un libro de cada uno de los géneros, sin obviar que de algunos me leeré mucho más que lo estrictamente establecido, en todas las familias hay preferidos. El listado de géneros en el que me voy a basar lo he extraido del foro de Ábrete libro


Ciencia ficción
Cuentos y leyendas
Ensayo y divulgación
Epistolar
Fantasía
Grandes clásicos
Infantil y juvenil
Misterio, aventuras y negra
Narrativa contemporánea
No ficción
Novela histórica
Romántica y erótica
Terror y gótica
Teatro
Cómic
 
A este listado he de añadir la poesía, como un reto de los buenos, porque, quitando las lecturas obligatorias de bachillerato, nunca he dedicado un minuto de mi vida lectora a ella. He de admitir que no tengo ni un solo libro de poesía en mis estanterías, y que siempre he tenido la idea de que no la entendía. Mi relación con la poesía es similar a mi relación con el arte contemporáneo, intuyo que escode algo, pero no consigo verlo. 

Estoy segura que algunos me costarán, pero no hay beneficio sin esfuerzo, así que allá vamos...¡¡a leer!!


viernes, 5 de febrero de 2016

Curso de narrativa creativa

Hace un par de meses decidí dar un salto cualitativo en mi relación con las letras. Ya no me bastaba con ser lectora, estaba decidida, quería aprender a escribir. No es que pretenda escribir una novela, o quizá sí quién sabe, pero la inquietud de comunicar algo apareció ahí dentro y no se ha querido marchar.

ESCRIBIR, así, con mayúsculas, siempre me ha parecido complicado. No, no es cierto, siempre me ha parecido muy complicado. En varias ocasiones intenté sentarme delante de un papel en blanco y escribir. Siempre pasaba lo mismo, o no encontraba nada interesante que contar, o lo que escribía me parecía cursi, o no sabía expresar lo que yo quería.

Uno tiende a pensar, cuando le ocurre esto, que no es capaz de escribir porque no tiene ese "don", el de la escritura me refiero, porque siempre pensamos que todos estos temas que asociamos con las artes están relacionados con un elemento etéreo llamado inspiración. Así que, cuando nos sentamos delante de una hoja en blanco y no se nos ocurre nada, cerramos el cuaderno y pensamos "ni tengo don ni tengo inspiración". Y aquí se acaba la trayectoria escritora iniciada minutos antes.

De forma resumida, toda mi experiencia con la escritura había sido ésta, si no contamos con estas tristes líneas en un blog. Hace no mucho, debió ser en un día de inspiración, me pregunté si realmente esto era cierto, si no podría ser capaz de expresar lo que quería, si no tenía nada interesante que contar, si no podría aprender a comunicar. Y decidí pasar a la acción.

En este punto me asaltó la duda de por dónde empezar, y empecé por donde casi todos empezamos, buscando en internet. Busqué y busqué, porque el mundo de los cursos, en general, es vasto y complejo. Hay tantas ofertas que llegué a sentir cierto agobio. Miré precios, lugares de impartición, contenidos, duración. Al final decidí dejarme llevar un poco y elegí. Es lo que tiene la vida, para pasar a la acción hay que elegir y desechar, no queda otra.

Llevo cuatro semanas asistiendo a clases de narrativa creativa en una escuela de Alcalá de Henares (se llama La Posada de Hojalata) donde estoy descubriendo que sé escribir más de lo que pensaba y que no se me da tan mal. No sé si llegará a algo o no, pero lo más importante es que estoy disfrutando de la escritura, estoy aprendiendo cosas nuevas que, como poco, me ayudarán a expresarme mejor. Comparto alguna de mis tardes con personas que les mueve la misma motivación que a mí y, por si todo esto fuera poco, he escrito mis primeros tres relatos cortos, con más o menos fortuna, pero los he escrito.

Una ventaja adicional es que las clases me están proporcionando una nueva visión de los libros que leo, ahora "veo" cosas que antes me pasaban totalmente desapercibidas, enriqueciendo la lectura de una manera espectacular. Vamos, que todo son ventajas.

Me queda por delante un mes de clase y ya me estoy plateando por donde continuar. Me he lanzado hacia un mundo apasionante donde he comprobado que la relación con las letras y con los libros puede ser muy distinta. Y lo estoy disfrutando. Vaya que si lo estoy disfrutando.

lunes, 28 de diciembre de 2015

¡¡Feliz Navidad y felices lecturas para este 2016!!

Llegaron las Navidades y con ella, aunque solo sea por un tiempo, un montón de buenos deseos y, al menos, la intención de ser un poco mejores, más sonrientes, más atentos, más amables.

Siempre oigo decir que todo eso está muy bien pero, ¿qué pasa el resto del año?.Soy de esas personas que prefiero que la gente sea un poco mejor aunque sea por tiempo limitado a que no lo sea nunca, así que bienvenidas las buenas intenciones, si ya consiguiéramos que durasen el resto de los 11 meses y medio que tenemos por delante sería espectacular, pero menos da una piedra.

Sí, me encanta la Navidad, no lo puedo evitar, me encanta tener una excusa para reuinirnos toda la familia todas las semanas, me encanta buscar ese pequeño detalle que le hará ilusión a cada uno...a veces estresa, pero no lo dejaría de hacer, me encanta escribir la carta a los Reyes Magos (con 40 tacos que tengo) y me encanta la ilusión de la noche de Reyes, quién sabe, lo mismo alguna noche aparecen por aquí.

La decoración es un parte importante detodas estas tradiciones y cada año intento idear un pequeño Árbol de Navidad para decorar mi pequeño hogar, la decoración buena la dejamos para la casa de mis padres, y este año le di vueltas y pensé que estaría bien hacer de los libros una bonita decoración de Navidad, sin necesidad de comprar nada más. Así que me puse manos a la obra, lo que parecia fácil no lu fue tanto,  porque tuve que mirar tamaños, grosores y formas, para que seadecuasen lo mejor posible a la forma que quería darle, pero finalmente consrguí un árbol, bueno siendo sinceros más bien es un arbolito, que decora la entrada y que deja claro cual es una de las pasiones de sus dueños. El resultado de talesfuerzo decorativo es el que podéis apreciar en la foto.


En la base hemos siuado losrobustos Pirineos, para ir disminuyendo el tamaño y el peso a medida que ascendemos, así en el segundo nivel nos encontramos a Las Benévolas (Jonathan Littell) y en el tercero elmagnifico Cisnes Salvajes (Jung Chang), buscando grosores menores localizamos en al cuarto nivel el libro de el bolígrafo de gel verde (Eloy Moreno) o El día que Nietzche lloró (Irvin D. Yalom). El quinto nivel lo dejé practicamente del mismo tamaño y grosor porque corría el peligro de que el árbol pasase a serun bonsai, así que incluí  El club de lectura del final de tu vida ( Will Schwalbe) y para elevar un poco la altura, en el siguiente nivel, se colaron los libros de Señores del Olimpo (Javier Negrete) y Dioses, tumbas y sabios (C. W Ceram). A partir de este punto ya entraron casi sin discriminación los libros de bolsillo, algunos de la saga de Juego de tronos ( George R. R. Martin), o alguno de viajes como El río del olido (Julio Llamazares), y algunos de la editorial funambulista que resultaron tener la forma perfecta para estos niveles finales, como La fórmula preferida del profesor (Yoko Ogawa), pero también algunas lecturas más clásicas como La arboleda perdida (Rafael Alberti). 
 
El resultado de todos estos títulos juntos y estilos tan dispares es un árbol algo asimétrico, pero que espero que sea representativo de las grandes lecturas que nos esperan en este año que empezará en breves días.

Solo os deseo que este año 2016 os deje construir un magnífico árbol de lecturas y buenas historias. 

¡¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2016!!

miércoles, 14 de octubre de 2015

He vuelto de vacaciones...¿cuánto he leído?

Pues me fuí de vacaciones, y he vuelto...como comenté en una entrada anterior, finalmente decidí llevarme el libro de "Un libro que podría titularse el baile de la berenjena", por las razones que expuse.


Lo cierto es que las vacaciones las he pasado viajando en bici, y el libro lo he paseado por un par de países durante tres semanas, para, al final, leer 10 páginas. Me ha dado pena porque lo he destrozado un poco, y ha venido lleno de roces que es una pena porque la edición del libro es realmente bonita, pero claro con tanto bache, era de suponer.

Cada año me pasa lo mismo. Muchas veces leyendo foros y hablando con otras personas me comentan que en verano precisamente es cuando aprovechan para leer más, en mi caso es justo lo contrario, es irme de vacaciones y entro en una sequía lectora, si reviso mi lista de libros leídos cada año, observo exactamente lo mismo. El próximo año me pensaré llevarme un libro a las vacaciones, pero sé que no es verdad y me terminaré llevando uno, porque no sé estar sin libro, aunque no lo abra.

Yo creo que me pasa porque mis vacaciones suelen ser bastante movidas y de descanso tienen poco, ya sean viajes en bici o haciendo un trekking, pero no paro, con lo que por la noche cuando llego donde decidamos dormir, muchas veces la tienda de campaña, no puedo ni con mis pestañas.

Aunque también puede ser que justo en vacaciones y precisamente por el tipo de viajes que hago, descubriendo sitios nuevos y culturas diferentes, precisamente en esos momentos es cuando menos necesito evadirme de la realidad, porque la realidad ya es sorprendente por sí misma, es excitante, interesante...quizá el resto del año necesito buscar una evasión, despertar mi imaginación, en cierta medida, huir del monótono día a día...y esto me lleva a pensar en que, de alguna forma, durnte el resto del año los libros me permiten viajar sin hacerlo...

Al final, si juntamos todo lo dicho, creo que lo que más me gusta en el mundo es viajar, conocer nuevos lugares, aprender, ya sea a través de un libro o físicamente...no hay nada mejor que descubrir nuevos mundos y nuevas realidades, que nos demuestren y nos enseñen que la realidad es mucho más rica que lo que vemos en el día a día, mucho más variopinta de lo que nunca pudiéramos imaginar si nos quedásemos sentados en casa. Así que, en el fondo sí que he leído mientras viajaba este verano...y también viajo mientras leo, cuando me quedo.


domingo, 6 de septiembre de 2015

Me voy de vacaciones...¿qué libro me llevo?

Bueno, pues por fin ha llegado el momento de las vacaciones, después de aguantar este duro verano, con temperatura uqe hacía tiempo que no veíamos por aquí. Así que hoy hemos empezado a preparar los trastos para 22 días de vacaciones en un lugar algo exótico, Azerbaiyán y Georgia, después de tramitar visados, un par de vacunas, preparar itinerario, leer lo poco que hemos encontrado acerca de Azerbaiyán (parece que el país muy conocido no es)...ahora ha llegado el momento de meter la ropa en las alforjas...sí, sí, en las alforjas, y no es que nos vayamos en burro, pero casi...nos llevamos nuestras bicis, que cariñosamente me gusta llamarla "mi burrita".

Nuestras vacaciones suelen ser bastante movidas, me refiero que no paramos mucho tiempo en el mismo sitio, y en los últimos años, para complicarlo un poco más, nos hemos aficionado a los viajes en bici, con el problema logístico que supone, porque hay que facturarlas, lo cual siempre es una aventura. Así que lo del peso hay que mirarlo con lupa, y limitar lo que llevamos, nada de llevar una falda para cada día, ni zapatos conjuntados...un par de pantalones, un par de camisetas, y la ropa de la bici, con eso hay que sobrevivir 20 días y, aunque parezca difícil, se puede hacer.

Pero a pesar de las limitaciones siempre hay que dejar un huequito para algo muy importante, el libro  de las vacaciones, y elegirlo lleva un proceso de selección, porque no solo tienes que dar con algo que te apetezca leer, sino que además no puede ser muy pesado y voluminoso (vamos que hay que eliminar Los pilares de la Tierra o El señor de los anillos), para optar por libros más compactos que pesen poco, y que puedan resultar interesantes después de una larga jornada de pedaleo...contanto con el hecho de que es probable que vuelva destrozado, aunque eso me suele pasar también aunque los lea aquí, poruqe siempre los llevo en el bolso.

Después de considerar candidatos y analizar los requisitos a cumplir, estoy dudando entre unos cuantos...a saber:


Un libro que podría titularse el baile de la berenjena, este libro lo compré en la noche de los libros en la La librería de Javier , en Alcalá de Henares, y lo tengo dedicado por el autor, me llama la atención el título, y además es un libro bonito, lo cual me para a llevármelo porque es de pasta dura y es probable que vuelva algo rallado...

Pero es un firme candidato porque es muy compacto y le tengo ganas, que siempre es importante.



Si esto es un hombre, de Primo Levi, lo leí hace muchos, muchos años, pero, por fin, he adquirido el segundo tomo de la trilogía, y me apetece mucho leer los tres libros seguidos. Me para el llevármelo la temática, porque quizá no parece lo más adecuados para unas vacaciones, y no sé si cuando acabe la jornada de bici, cansada, me apetecerá leerlo.

Es un libro para leer despacio y meditar, quizá más apropiado para largas tardes de café y butaca, que para la tienda de campaña, o tardes de reposo.




Mujeres de negro, hace un tiempo leí Historia de una maestra, y me encantó, por lo que este es uno de esos libros eternamente pendientes que siempre termino dejando para después. A favor, que la historia me llama la atención y que no es muy largo, vamos que ocupa y pesa poco, creo que mis piernas podrán transportarlo, en contra, que quizá no sea la lectura más alegre que pueda seleccionar.

Además tengo el siguiente, ahora no recuerdo muy bien el nombre, y así cuando regrese podría terminar la trilogía...



Y estos son mis candidatos, si no se cruza en el útimo momento algún otro, lo cual es bastante probable, porque soy mucho de arrebatos de última hora.

Bueno, a la vuelta ya os diré qué libro me llevé finalmente y si he conseguido terminarlo, porque otra cosa que me suele pasar es que precisamente las vacaciones, suelen ser para mí un momento de sequía lectora...al contrario que para la mayor parte de la gente, pero debe ser el cansancio, algún día tendré que probar a ir a la playa a veranear, a ver si tumbada al sol me cunde más la lectura.

Hasta la vuelta...


sábado, 15 de agosto de 2015

Un lugar para leer

Todos tenemos nuestros sitios para abandonarnos al placer de la lectura, aunque en mi caso tengo bastantes sitios para realizar esta actividad, todo depende de lo exigente que sea uno con las condiciones ambientales a la hora de concentrarse y centrarse en la historia que nos traemos entre manos, yo no lo soy mucho, así que lo tengo bastante fácil. 

Por supuesto que tengo mi sitio especial, ese lugar que identifico con la lectura...es más, la casa donde vivo la elegí porque ese rincón estaba ahí, esperándome, en cuanto vi ese ventanal pude imaginarme allí pasando horas con un libro en las manos, y disfrutando de largas tardes de café, manta, butaca y lectura.Por supuesto hay que poner algo de parte de uno para que el rincón sea perfecto, butaca cómoda, un poco de vida alrededor, una pintura agradable y, por supuesto, un buen punto de lus para las tardes de invierno, donde el sol nos dará menos compañía.

Sí, es así, vivo donde vivo porque me enamoré de un rincón perfecto de lectura, y es que una casa sin un lugar de lectura, no es un hogar del todo...y cuidado que digo hogar, no casa.

Mi espacio de lectura
  
Pero como todo buen lector que se precie mi hábito lector encuentra acomodo en muchos lugares...es lo que tiene se un lector empedernido, es más siempre llevo el libro que me esté leyendo conmigo, siempre que su volumen y peso lo permita, si no es así siempre tengo empezados dos libros, uno para casa y otro para poderme llevar, porque nunca se sabe cuando se va a disponer de un rato para poder avanzar en la lectura, hay que estar preparado, el libro de bolsillo es un gran invento para estos casos, los viajes en tren, las esperas en la sala del médico, las esperas de aquellos que tienen esa fea costumbre de llegar tarde, o en los interminables espacios publicitarios...
 
En casa leo en prácticamente cualquier sitio, aunque depende un poco de la lectura porque en ocasiones necesitas algo de concentración, pero si no es el caso, leo en la cocina, en mi despacho, y, por supuesto, como cualquier buen lector que se precie leo en la cama (alguno estaría pensando en algún otro lugar seguro...ahí, también leo), porque es imprescindible para dormir bien, unas líneas antes de dejarse llevar por Morfeo. Y es que estoy de acuerdo con una frase que me hizo mucha gracia, por sentirme totalmente identificada en ella, que leí del escritor Eugene Field, en su libro Los amores de un bibliómano:  
 
"...la observación me ha convencido de que todo auténtico amante de los libros practica el agradable y edificante placer de leer en la cama. De hecho, creo fervientemetne, como el juez Methuen, que ningún libro se aprecia de verdad hasta que o nos lo llevamos a la cama y soñamos con él."
 
Cualquier lugar es bueno para leer, busquen el sitio, ya sea la biblioteca o en el salón de su casa, en la cama antes de irse a dormir o en el parque que tienen en su barrio, lean donde sea, pero lean, porque es la mejor forma de soñar, de aprender, de huir de la mediocridad a la que nos tiene acostumbrada la televisión, busquen su sitio y lean.

 

sábado, 29 de noviembre de 2014

Mi libro preferido es...

Una cuestión difícil donde las haya, cuando uno ha leído, y leído mucho, y de muy diferentes libros...¿cómo decidirse por un libro concreto?.

Es difícil, porque además lo que hoy te parece la mejor lectura se diluye con el tiempo, o aparecen nuevas lecturas que vienen a sustituir a las anteriores en esa percepción. Además las lecturas y la percepción que tenemos de ellas depende del momento y el lugar, de la edad, de las circunstancias personales, vamos que hay tantas variables que lo de tener un libro preferido lo veo harto complicado, por no decir imposible.

Me ha ocurrido numerosas veces que tienes un recuerdo de un libro concreto, un recuerdo magnífico, de disfrute, y que vuelves a leerlo y de repente no es lo que era...no es tan bueno, y te estropea un poco el recuerdo que tenías de él, es algo similar a cuando vueves a ver esos dibujos animados que de pequeño te había parecido maravillosos y que con el paso del tiempo se han quedado obsoletos e inlcuso ñoños, pues es lo mismo. Porque cada libro tiene su momento y su lugar, te dicen lo que tienen que decirte de acuerdo a las circunstancias que te rodean y por ello el libro que ayer te habló hoy quizá no te diga nada, e incluso puede que estropee el recuerdo que tenías...por esa razón no me gusta repetir lecturas, por el riesgo de estropear el recuerdo que dejó, y por no dejar tiempo para encontrar nuevas lecturas preferidas en el futuro, quedándome anclada en las preferencias pasadas. 

Creo que es más fácil definir las preferencias a determinadas edades, es decir, veo más factible decir que tal o cual libro era "mi preferido" cuando era pequeña o en determinada época, porque supuso algo especial o nos dió un mensaje que necesitábamos escuchar, o porque sencillamente fue el perfecto compañero en un momento en el que necistábamos compañía.

 
Uno de mis libros "preferidos"

En numerosas ocasiones es más sencillo decantarse por un autor preferido que por un libro, porque un libro es demasiado limitado, o al menos a mí me lo parece. 
Si me pudiera a hacer una lista de "libros preferidos" estoy casi segura que no saldrían menos de 60 libros...y esa sería mi máxima aproximación a definir un libro preferido que me veo capaz de hacer, porque me daría pena dejar alguno de esos libros fuera de esa etiqueta de "preferidos", aunque ellos sean indiferentes a esas consideraciones. 
Así que declaro mi absoluta imposibilidad de definir mi libro preferido, y com recompensa me quedo con todos y con la posibilidad de buscar preferidos en el futuro. Y es que es una búsqueda larga...
Felices lecturas.

lunes, 6 de octubre de 2014

Primeras lecturas...o del nacimiento de una pasión


Tengo que reconocer que en mi niñez no era una ávida lectora de tebeos, ni de historias infantiles, no pasaba horas leyendo a Jabato, El Capitán Trueno o similares, ni siquiera Mortadelo y Filemón…no, era más bien lo contrario. Mi relación con los libros, no fue un amor temprano, sino más bien del inicio de mi juventud (no sé si relacionado con los cambios hormonales…nunca lo había pensado).
Recuerdo que el primer libro que leí, que sea digno de ese nombre, fue Cinco semanas en globo de Julio Verne, estaría en 4º de EGB (sí en mi época todavía era EGB) y supuso el descubrimiento de los libros, aunque no fue el pistoletazo de salida de mi avidez lectora, porque aunque recuerdo leerlo con gusto, el gusanillo de la lectura llegó un par de años después. 

Creo que el inicio preciso de esa especie de enfermedad se produjo con dos libros (que estoy segura a muchos les hará sonreír). El primero, Mujercitas de Louisa May Alcott (y todas las secuelas de este libro, por supuesto). Lo sé, visto ahora es un poco ñoño, pero en ese momento me hizo descubrir a una Jo independiente y segura de sí misma con la que siempre quise identificarme y que siempre admiré. 

 Mi querido libro de Mujercitas (contiene también las siguientes novelas)


El segundo de esos libros fue Los tres mosqueteros de Alejandro Dumas (y por supuesto todas sus secuelas posteriores), y aquí me enamoré de Athos, y quise ser uno de ellos, aprendí mucha historia francesa (algo tergiversada, cierto es, pero con cierta dosis de verdad) que también despertó en mi el cariño y afición que siento hacia la historia en general. Ambos libros los guardo con cariño, y un poco perjudicados, el primero regalo de mi abuela y el segundo un regalo (algo forzado diría ella) de mi madre…lo que hace que les tenga aún más cariño si cabe.


Mi maltratado ejemplar de Los tres mosqueteros


A partir de estos dos libros fue como abrir la veda, como romper una presa, de repente empecé a leer…sin parar…al principio buscando aventuras principalmente. Aún recuerdo las tardes que pasé con el Corsario Negro y Yolanda de Emilio Salgari surcando mares de nombres exóticos. Y las tardes de verano leyendo una detrás de otra las romanticonas novelas, con algo de históricas, de Rafael Pérez y Pérez, un autor poco conocido hoy en día, pero del que mi abuela tenía estanterías enteras, así que me dediqué a desvalijar su biblioteca, con algunos títulos memorables…La doncella de Loarre, el Hombre del tajo en la cara, El templario o Los Cien caballeros de Isabel la Católica…os aseguro que me pasé un verano intensivo con este autor, lo que provocó que nunca más lo volviera a leer, del atracón que me di.

Pero hay otros títulos que seguro muchos puedan incluir entre sus lecturas tempranas, como los libros de mi adorado Walter Scott con la increíble Ivanhoe, los libros de Robert Louis Stevenson, como La isla del tesoro o La flecha negra o Mark Twain con historias emocionantes como Príncipe y mendigo o la cómica Un yanqui en la corte del Rey Arturo…¡¡cuántos recuerdos!!. 


Inicio de Ivanhoe

Poco después di el salto a la fantasía…y volé con el dragón blanco en La historia interminable de Michael Ende, este libro recuerdo habérmelo leído en un solo día, y dar el salto a los libros con mayúsculas, más que nada por el volumen, cuando leí El Señor de los Anillos de Tolkien.



la historia interminable, mi debut con la fantasía


Y es que si sigo haciendo memoria esta entrada no va a tener final, porque cada vez que escribo un título o un autor me vienen a la memoria otros diez títulos más o autores que me marcaron igualmente (las historia de los cinco, de los tres investigadores, y un larguísimo etc.).

Ay, me estoy dejando llevar por la nostalgia…cuantas lecturas increíbles, que me hicieron soñar por unas cuantas horas, que me hicieron sentir que el estómago se me encogía ante los peligros de mis héroes, o me hicieron llorar con la muerte de personajes como Gandalf o Beth (dos de esos momentos que no podré olvidar y que casi hacen que dejara de seguir leyendo los libros de la pena que me dio). Y es que es maravilloso que la palabra escrita sea capaz de emocionar de esa manera…quizá por eso, después de tantos años, sigo enganchada a este vicio entre los vicios…y es que soñar es adictivo.

martes, 19 de agosto de 2014

El ritual de elegir la próxima lectura

Cuando llega el momento de terminar la lectura que tienes entre manos se juntan dos emociones, la primera el placer del “hambre” saciado (si la lectura ha cubierto nuestras expectativas); y en segundo lugar el gusanillo que recorre el cuerpo cuando hay que seleccionar la lectura que nos acompañará en las próximas horas, días o semanas (en alguna rara ocasión pueden ser meses, pero en mi caso no es muy a menudo), para muchos este momento es todo un ritual en el que se ponen de manifiesto muchas manías de los que nos gusta esto de los libros.


Algunos de mis queridos libros

Yo ahora mismo estoy en ese momento, acabo de terminar un libro, que bueno, no ha saciado del todo mi apetito lector (por eso no voy  a escribir nada acerca de él), pero que me ha acompañado durante unos cuantos días como un perrillo fiel. Ahora busco en mi estantería, siempre lleno de pendientes (de este tema tendremos que hablar más despacio en otra ocasión), una historia, un amigo. 

Aquí cada uno tiene sus propios criterios de selección, unos tienen perfectamente localizados los pendientes y los llevan en estricto orden: primero en entrar primero en salir (hay un concepto informático para esto); otros sencillamente se ponen delante y esperan a que “algo” les indique cuál es el siguiente; otros van cambiando de género, reduciendo la lista de posibles candidatos; otros cogen una saga y hasta que no terminan todos los tomos no paran…hay tantos criterios o “rituales” como lectores podamos encontrar…

En mi caso, y puesto que hoy me enfrento a esta decisión, no tengo criterios claros, aunque sí ciertos hábitos (que alguien podría llamar manías, pero que a uno mismo no le gusta llamar así). Generalmente no me leo las sagas del tirón porque me termino aburriendo (ya sea de los  romanos o de los mundos fantásticos); me gusta cambiar de género para no saturarme (un vez me dio por la novela histórica y después no pude leer nada de este género hasta pasado un año), aunque a veces tengo momentos en los que me centro en los libros de divulgación y me dejo saturar un poco; no sigo el criterio de primero en entrar primero en salir, un libro puede quedarse en mi estantería como pendiente durante años, condenado al ostracismo sin motivo aparente;  y lo que sí tengo en cuenta es el tiempo del que dispongo, por ejemplo, ahora me voy de viaje en breve, y como no me puedo llevar un libro pesado, optaré por un libro que me de tiempo a leer, vamos delegadito, antes de irme para llevarme uno sin empezar (de bolsillo), porque no me gusta dejar un libro a medias durante mucho tiempo; pero quizá mi criterio clave es que intento que ese “algo” me hable…

Mi ritual favorito consiste en ponerme delante de la estantería, donde se mezclan libros ya leídos con pendientes, y recorrer sus títulos hasta que alguno me dice algo…un libro que ha estado esperando durante años, pasa a ser un título interesante, o que se impone con fuerza al resto, y por supuesto hago caso a esos impulsos, porque generalmente me llevan hacia el libro que necesito en esos momentos…y no suele equivocarse…así un libro que nunca se había hecho notar pasa a ser el más atractivo, o un libro que en un momento tuve que dejar a medias (otro tema para tratar) pasa a tener su momento…

Siguiendo este proceso, y después de pasear la vista por diversos títulos, veo varios que me llaman la atención, así que dejo que mi voz interior me diga…y así he elegido mi próxima lectura (ya veré si equivocada o no), y compañía en el jardín de Sócrates.