Por supuesto que tengo mi sitio especial, ese lugar que identifico con la lectura...es más, la casa donde vivo la elegí porque ese rincón estaba ahí, esperándome, en cuanto vi ese ventanal pude imaginarme allí pasando horas con un libro en las manos, y disfrutando de largas tardes de café, manta, butaca y lectura.Por supuesto hay que poner algo de parte de uno para que el rincón sea perfecto, butaca cómoda, un poco de vida alrededor, una pintura agradable y, por supuesto, un buen punto de lus para las tardes de invierno, donde el sol nos dará menos compañía.
Sí, es así, vivo donde vivo porque me enamoré de un rincón perfecto de lectura, y es que una casa sin un lugar de lectura, no es un hogar del todo...y cuidado que digo hogar, no casa.
Mi espacio de lectura
Pero como todo buen lector que se precie mi hábito lector encuentra acomodo en muchos lugares...es lo que tiene se un lector empedernido, es más siempre llevo el libro que me esté leyendo conmigo, siempre que su volumen y peso lo permita, si no es así siempre tengo empezados dos libros, uno para casa y otro para poderme llevar, porque nunca se sabe cuando se va a disponer de un rato para poder avanzar en la lectura, hay que estar preparado, el libro de bolsillo es un gran invento para estos casos, los viajes en tren, las esperas en la sala del médico, las esperas de aquellos que tienen esa fea costumbre de llegar tarde, o en los interminables espacios publicitarios...
En casa leo en prácticamente cualquier sitio, aunque depende un poco de la lectura porque en ocasiones necesitas algo de concentración, pero si no es el caso, leo en la cocina, en mi despacho, y, por supuesto, como cualquier buen lector que se precie leo en la cama (alguno estaría pensando en algún otro lugar seguro...ahí, también leo), porque es imprescindible para dormir bien, unas líneas antes de dejarse llevar por Morfeo. Y es que estoy de acuerdo con una frase que me hizo mucha gracia, por sentirme totalmente identificada en ella, que leí del escritor Eugene Field, en su libro Los amores de un bibliómano:
"...la observación me ha convencido de que todo auténtico amante de los libros practica el agradable y edificante placer de leer en la cama. De hecho, creo fervientemetne, como el juez Methuen, que ningún libro se aprecia de verdad hasta que o nos lo llevamos a la cama y soñamos con él."
Cualquier lugar es bueno para leer, busquen el sitio, ya sea la biblioteca o en el salón de su casa, en la cama antes de irse a dormir o en el parque que tienen en su barrio, lean donde sea, pero lean, porque es la mejor forma de soñar, de aprender, de huir de la mediocridad a la que nos tiene acostumbrada la televisión, busquen su sitio y lean.

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