viernes, 5 de febrero de 2016

Curso de narrativa creativa

Hace un par de meses decidí dar un salto cualitativo en mi relación con las letras. Ya no me bastaba con ser lectora, estaba decidida, quería aprender a escribir. No es que pretenda escribir una novela, o quizá sí quién sabe, pero la inquietud de comunicar algo apareció ahí dentro y no se ha querido marchar.

ESCRIBIR, así, con mayúsculas, siempre me ha parecido complicado. No, no es cierto, siempre me ha parecido muy complicado. En varias ocasiones intenté sentarme delante de un papel en blanco y escribir. Siempre pasaba lo mismo, o no encontraba nada interesante que contar, o lo que escribía me parecía cursi, o no sabía expresar lo que yo quería.

Uno tiende a pensar, cuando le ocurre esto, que no es capaz de escribir porque no tiene ese "don", el de la escritura me refiero, porque siempre pensamos que todos estos temas que asociamos con las artes están relacionados con un elemento etéreo llamado inspiración. Así que, cuando nos sentamos delante de una hoja en blanco y no se nos ocurre nada, cerramos el cuaderno y pensamos "ni tengo don ni tengo inspiración". Y aquí se acaba la trayectoria escritora iniciada minutos antes.

De forma resumida, toda mi experiencia con la escritura había sido ésta, si no contamos con estas tristes líneas en un blog. Hace no mucho, debió ser en un día de inspiración, me pregunté si realmente esto era cierto, si no podría ser capaz de expresar lo que quería, si no tenía nada interesante que contar, si no podría aprender a comunicar. Y decidí pasar a la acción.

En este punto me asaltó la duda de por dónde empezar, y empecé por donde casi todos empezamos, buscando en internet. Busqué y busqué, porque el mundo de los cursos, en general, es vasto y complejo. Hay tantas ofertas que llegué a sentir cierto agobio. Miré precios, lugares de impartición, contenidos, duración. Al final decidí dejarme llevar un poco y elegí. Es lo que tiene la vida, para pasar a la acción hay que elegir y desechar, no queda otra.

Llevo cuatro semanas asistiendo a clases de narrativa creativa en una escuela de Alcalá de Henares (se llama La Posada de Hojalata) donde estoy descubriendo que sé escribir más de lo que pensaba y que no se me da tan mal. No sé si llegará a algo o no, pero lo más importante es que estoy disfrutando de la escritura, estoy aprendiendo cosas nuevas que, como poco, me ayudarán a expresarme mejor. Comparto alguna de mis tardes con personas que les mueve la misma motivación que a mí y, por si todo esto fuera poco, he escrito mis primeros tres relatos cortos, con más o menos fortuna, pero los he escrito.

Una ventaja adicional es que las clases me están proporcionando una nueva visión de los libros que leo, ahora "veo" cosas que antes me pasaban totalmente desapercibidas, enriqueciendo la lectura de una manera espectacular. Vamos, que todo son ventajas.

Me queda por delante un mes de clase y ya me estoy plateando por donde continuar. Me he lanzado hacia un mundo apasionante donde he comprobado que la relación con las letras y con los libros puede ser muy distinta. Y lo estoy disfrutando. Vaya que si lo estoy disfrutando.

lunes, 28 de diciembre de 2015

¡¡Feliz Navidad y felices lecturas para este 2016!!

Llegaron las Navidades y con ella, aunque solo sea por un tiempo, un montón de buenos deseos y, al menos, la intención de ser un poco mejores, más sonrientes, más atentos, más amables.

Siempre oigo decir que todo eso está muy bien pero, ¿qué pasa el resto del año?.Soy de esas personas que prefiero que la gente sea un poco mejor aunque sea por tiempo limitado a que no lo sea nunca, así que bienvenidas las buenas intenciones, si ya consiguiéramos que durasen el resto de los 11 meses y medio que tenemos por delante sería espectacular, pero menos da una piedra.

Sí, me encanta la Navidad, no lo puedo evitar, me encanta tener una excusa para reuinirnos toda la familia todas las semanas, me encanta buscar ese pequeño detalle que le hará ilusión a cada uno...a veces estresa, pero no lo dejaría de hacer, me encanta escribir la carta a los Reyes Magos (con 40 tacos que tengo) y me encanta la ilusión de la noche de Reyes, quién sabe, lo mismo alguna noche aparecen por aquí.

La decoración es un parte importante detodas estas tradiciones y cada año intento idear un pequeño Árbol de Navidad para decorar mi pequeño hogar, la decoración buena la dejamos para la casa de mis padres, y este año le di vueltas y pensé que estaría bien hacer de los libros una bonita decoración de Navidad, sin necesidad de comprar nada más. Así que me puse manos a la obra, lo que parecia fácil no lu fue tanto,  porque tuve que mirar tamaños, grosores y formas, para que seadecuasen lo mejor posible a la forma que quería darle, pero finalmente consrguí un árbol, bueno siendo sinceros más bien es un arbolito, que decora la entrada y que deja claro cual es una de las pasiones de sus dueños. El resultado de talesfuerzo decorativo es el que podéis apreciar en la foto.


En la base hemos siuado losrobustos Pirineos, para ir disminuyendo el tamaño y el peso a medida que ascendemos, así en el segundo nivel nos encontramos a Las Benévolas (Jonathan Littell) y en el tercero elmagnifico Cisnes Salvajes (Jung Chang), buscando grosores menores localizamos en al cuarto nivel el libro de el bolígrafo de gel verde (Eloy Moreno) o El día que Nietzche lloró (Irvin D. Yalom). El quinto nivel lo dejé practicamente del mismo tamaño y grosor porque corría el peligro de que el árbol pasase a serun bonsai, así que incluí  El club de lectura del final de tu vida ( Will Schwalbe) y para elevar un poco la altura, en el siguiente nivel, se colaron los libros de Señores del Olimpo (Javier Negrete) y Dioses, tumbas y sabios (C. W Ceram). A partir de este punto ya entraron casi sin discriminación los libros de bolsillo, algunos de la saga de Juego de tronos ( George R. R. Martin), o alguno de viajes como El río del olido (Julio Llamazares), y algunos de la editorial funambulista que resultaron tener la forma perfecta para estos niveles finales, como La fórmula preferida del profesor (Yoko Ogawa), pero también algunas lecturas más clásicas como La arboleda perdida (Rafael Alberti). 
 
El resultado de todos estos títulos juntos y estilos tan dispares es un árbol algo asimétrico, pero que espero que sea representativo de las grandes lecturas que nos esperan en este año que empezará en breves días.

Solo os deseo que este año 2016 os deje construir un magnífico árbol de lecturas y buenas historias. 

¡¡FELIZ NAVIDAD Y FELIZ 2016!!

domingo, 15 de noviembre de 2015

Urueña (Valladolid): Villa del libro

A medio camino entre Tordesillas y Benavente, en Tierra de campos, se sitúa este pueblo vallisoletano, que tiene tres rasgos principales: se trata de una villa medieval con unas magníficas murallas y castillo (siglo XI), muy próximo al pueblo se encuentra la Iglesia románica de Nuestra Señora de la Anunciada (siglo XI).

Vista general de la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciada

 Pero este pueblo tiene algo que le hace muuy peculiar y muy original y es que fue declarada Villa del Libro, en el marco de un proyecto de la Diputación de Valladolid.


Todo ello hace de esta localidad un magnífico centro cultural, donde podemos localizar numerosos museos dedicados al libro y a la música y numerosas librerías llenas de encanto, tanto de libro viejo como de libro nuevo, donde perderse durante unas cuantas horas, rebuscando entre nutridas estanterías en locales que guardan una atmósfera cuidada en inigualable. Solo por entrar en estos locales merece la pena darse una vuelta.

Librería en Urueña

Los libros están presentes en la decoración del pueblo, y muchas de las fachadas de las numerosas librerías están decoradas con sugerentes textos.

 
Fachada de una de las librerías

Si a todo esto añadimos una amplia oferta gastronómica, encontramos un lugar magnífico para pasar un estupendo día, disfrutando de sus calles tranquilas y visitando los numerosos rincones que esta villa tiene para descubrir.

Calles de Uruela, vista desde el adarve de la muralla

Desde las puertas de las murallas y desde el adarve se obtienen unas magníficas vistas del entorno, y próximas a la localidad podemos encontrar otros lugares de interés, para aquellos que se hayan quedado con ganas de un poco más de cultura. 

Vistas desde la puerta de la muralla

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INFORMACIÓN ADICIONAL:

miércoles, 14 de octubre de 2015

He vuelto de vacaciones...¿cuánto he leído?

Pues me fuí de vacaciones, y he vuelto...como comenté en una entrada anterior, finalmente decidí llevarme el libro de "Un libro que podría titularse el baile de la berenjena", por las razones que expuse.


Lo cierto es que las vacaciones las he pasado viajando en bici, y el libro lo he paseado por un par de países durante tres semanas, para, al final, leer 10 páginas. Me ha dado pena porque lo he destrozado un poco, y ha venido lleno de roces que es una pena porque la edición del libro es realmente bonita, pero claro con tanto bache, era de suponer.

Cada año me pasa lo mismo. Muchas veces leyendo foros y hablando con otras personas me comentan que en verano precisamente es cuando aprovechan para leer más, en mi caso es justo lo contrario, es irme de vacaciones y entro en una sequía lectora, si reviso mi lista de libros leídos cada año, observo exactamente lo mismo. El próximo año me pensaré llevarme un libro a las vacaciones, pero sé que no es verdad y me terminaré llevando uno, porque no sé estar sin libro, aunque no lo abra.

Yo creo que me pasa porque mis vacaciones suelen ser bastante movidas y de descanso tienen poco, ya sean viajes en bici o haciendo un trekking, pero no paro, con lo que por la noche cuando llego donde decidamos dormir, muchas veces la tienda de campaña, no puedo ni con mis pestañas.

Aunque también puede ser que justo en vacaciones y precisamente por el tipo de viajes que hago, descubriendo sitios nuevos y culturas diferentes, precisamente en esos momentos es cuando menos necesito evadirme de la realidad, porque la realidad ya es sorprendente por sí misma, es excitante, interesante...quizá el resto del año necesito buscar una evasión, despertar mi imaginación, en cierta medida, huir del monótono día a día...y esto me lleva a pensar en que, de alguna forma, durnte el resto del año los libros me permiten viajar sin hacerlo...

Al final, si juntamos todo lo dicho, creo que lo que más me gusta en el mundo es viajar, conocer nuevos lugares, aprender, ya sea a través de un libro o físicamente...no hay nada mejor que descubrir nuevos mundos y nuevas realidades, que nos demuestren y nos enseñen que la realidad es mucho más rica que lo que vemos en el día a día, mucho más variopinta de lo que nunca pudiéramos imaginar si nos quedásemos sentados en casa. Así que, en el fondo sí que he leído mientras viajaba este verano...y también viajo mientras leo, cuando me quedo.


domingo, 6 de septiembre de 2015

Me voy de vacaciones...¿qué libro me llevo?

Bueno, pues por fin ha llegado el momento de las vacaciones, después de aguantar este duro verano, con temperatura uqe hacía tiempo que no veíamos por aquí. Así que hoy hemos empezado a preparar los trastos para 22 días de vacaciones en un lugar algo exótico, Azerbaiyán y Georgia, después de tramitar visados, un par de vacunas, preparar itinerario, leer lo poco que hemos encontrado acerca de Azerbaiyán (parece que el país muy conocido no es)...ahora ha llegado el momento de meter la ropa en las alforjas...sí, sí, en las alforjas, y no es que nos vayamos en burro, pero casi...nos llevamos nuestras bicis, que cariñosamente me gusta llamarla "mi burrita".

Nuestras vacaciones suelen ser bastante movidas, me refiero que no paramos mucho tiempo en el mismo sitio, y en los últimos años, para complicarlo un poco más, nos hemos aficionado a los viajes en bici, con el problema logístico que supone, porque hay que facturarlas, lo cual siempre es una aventura. Así que lo del peso hay que mirarlo con lupa, y limitar lo que llevamos, nada de llevar una falda para cada día, ni zapatos conjuntados...un par de pantalones, un par de camisetas, y la ropa de la bici, con eso hay que sobrevivir 20 días y, aunque parezca difícil, se puede hacer.

Pero a pesar de las limitaciones siempre hay que dejar un huequito para algo muy importante, el libro  de las vacaciones, y elegirlo lleva un proceso de selección, porque no solo tienes que dar con algo que te apetezca leer, sino que además no puede ser muy pesado y voluminoso (vamos que hay que eliminar Los pilares de la Tierra o El señor de los anillos), para optar por libros más compactos que pesen poco, y que puedan resultar interesantes después de una larga jornada de pedaleo...contanto con el hecho de que es probable que vuelva destrozado, aunque eso me suele pasar también aunque los lea aquí, poruqe siempre los llevo en el bolso.

Después de considerar candidatos y analizar los requisitos a cumplir, estoy dudando entre unos cuantos...a saber:


Un libro que podría titularse el baile de la berenjena, este libro lo compré en la noche de los libros en la La librería de Javier , en Alcalá de Henares, y lo tengo dedicado por el autor, me llama la atención el título, y además es un libro bonito, lo cual me para a llevármelo porque es de pasta dura y es probable que vuelva algo rallado...

Pero es un firme candidato porque es muy compacto y le tengo ganas, que siempre es importante.



Si esto es un hombre, de Primo Levi, lo leí hace muchos, muchos años, pero, por fin, he adquirido el segundo tomo de la trilogía, y me apetece mucho leer los tres libros seguidos. Me para el llevármelo la temática, porque quizá no parece lo más adecuados para unas vacaciones, y no sé si cuando acabe la jornada de bici, cansada, me apetecerá leerlo.

Es un libro para leer despacio y meditar, quizá más apropiado para largas tardes de café y butaca, que para la tienda de campaña, o tardes de reposo.




Mujeres de negro, hace un tiempo leí Historia de una maestra, y me encantó, por lo que este es uno de esos libros eternamente pendientes que siempre termino dejando para después. A favor, que la historia me llama la atención y que no es muy largo, vamos que ocupa y pesa poco, creo que mis piernas podrán transportarlo, en contra, que quizá no sea la lectura más alegre que pueda seleccionar.

Además tengo el siguiente, ahora no recuerdo muy bien el nombre, y así cuando regrese podría terminar la trilogía...



Y estos son mis candidatos, si no se cruza en el útimo momento algún otro, lo cual es bastante probable, porque soy mucho de arrebatos de última hora.

Bueno, a la vuelta ya os diré qué libro me llevé finalmente y si he conseguido terminarlo, porque otra cosa que me suele pasar es que precisamente las vacaciones, suelen ser para mí un momento de sequía lectora...al contrario que para la mayor parte de la gente, pero debe ser el cansancio, algún día tendré que probar a ir a la playa a veranear, a ver si tumbada al sol me cunde más la lectura.

Hasta la vuelta...


jueves, 20 de agosto de 2015

Tal día como hoy...nació Emilio Salgari

Pues sí, tal día como hoy, un 21 de agosto, pero del año 1862 nacía en Turín un gran escritor: Emilio Salgari, que seguramente a casi todos nosotros nos ha acompañado en las lecturas juveniles. A mí me ha acompañado con títulos que siempre recordaré, grandes historias de aventuras como El corsario negro o Sandokán, estas dos son las que más me gustan, muy especialmente la segunda, qué recuerdos tan buenos, atrapado por las aventuras de estos piratas hasta altas horas de la madrugada, sin poder dejar el libro hasta no saber qué pasaba a cotinuación.

Una cosa llamativa de la vida de Salgari es la cantidad de suicidios que se han dado en su familia, desde su padre a dos de sus hijos, el mismo autor se suicidó en abril de 1911, de una forma algo truculenta.

Si no has tenido la oportunidad de leer sus libros y, aunque creo que no tiene precio leerlos cuando uno es joven y su imaginación está en plena actividad, nunca es tarde para adentrarse en un barco pirata en los mares caribeños...felices aventuras

sábado, 15 de agosto de 2015

Un lugar para leer

Todos tenemos nuestros sitios para abandonarnos al placer de la lectura, aunque en mi caso tengo bastantes sitios para realizar esta actividad, todo depende de lo exigente que sea uno con las condiciones ambientales a la hora de concentrarse y centrarse en la historia que nos traemos entre manos, yo no lo soy mucho, así que lo tengo bastante fácil. 

Por supuesto que tengo mi sitio especial, ese lugar que identifico con la lectura...es más, la casa donde vivo la elegí porque ese rincón estaba ahí, esperándome, en cuanto vi ese ventanal pude imaginarme allí pasando horas con un libro en las manos, y disfrutando de largas tardes de café, manta, butaca y lectura.Por supuesto hay que poner algo de parte de uno para que el rincón sea perfecto, butaca cómoda, un poco de vida alrededor, una pintura agradable y, por supuesto, un buen punto de lus para las tardes de invierno, donde el sol nos dará menos compañía.

Sí, es así, vivo donde vivo porque me enamoré de un rincón perfecto de lectura, y es que una casa sin un lugar de lectura, no es un hogar del todo...y cuidado que digo hogar, no casa.

Mi espacio de lectura
  
Pero como todo buen lector que se precie mi hábito lector encuentra acomodo en muchos lugares...es lo que tiene se un lector empedernido, es más siempre llevo el libro que me esté leyendo conmigo, siempre que su volumen y peso lo permita, si no es así siempre tengo empezados dos libros, uno para casa y otro para poderme llevar, porque nunca se sabe cuando se va a disponer de un rato para poder avanzar en la lectura, hay que estar preparado, el libro de bolsillo es un gran invento para estos casos, los viajes en tren, las esperas en la sala del médico, las esperas de aquellos que tienen esa fea costumbre de llegar tarde, o en los interminables espacios publicitarios...
 
En casa leo en prácticamente cualquier sitio, aunque depende un poco de la lectura porque en ocasiones necesitas algo de concentración, pero si no es el caso, leo en la cocina, en mi despacho, y, por supuesto, como cualquier buen lector que se precie leo en la cama (alguno estaría pensando en algún otro lugar seguro...ahí, también leo), porque es imprescindible para dormir bien, unas líneas antes de dejarse llevar por Morfeo. Y es que estoy de acuerdo con una frase que me hizo mucha gracia, por sentirme totalmente identificada en ella, que leí del escritor Eugene Field, en su libro Los amores de un bibliómano:  
 
"...la observación me ha convencido de que todo auténtico amante de los libros practica el agradable y edificante placer de leer en la cama. De hecho, creo fervientemetne, como el juez Methuen, que ningún libro se aprecia de verdad hasta que o nos lo llevamos a la cama y soñamos con él."
 
Cualquier lugar es bueno para leer, busquen el sitio, ya sea la biblioteca o en el salón de su casa, en la cama antes de irse a dormir o en el parque que tienen en su barrio, lean donde sea, pero lean, porque es la mejor forma de soñar, de aprender, de huir de la mediocridad a la que nos tiene acostumbrada la televisión, busquen su sitio y lean.