sábado, 18 de octubre de 2014

Marcapáginas

Este es un tema curioso, porque a las personas que les gusta algo, ya sean los libros, las películas o cualquier otra cosa, generalmente también le gustan todas esas "cosas" adicionales que rodean al objeto de su deseo...y claro, los amantes de los libros, al menos en esto, no somos una excepción (al menos en mi caso), así que he desarrollado cierto gusto por coleccionar marcapáginas y me encanta que me los regalen, esto se llama ser un poco fetichista ¿no?.

Uno les termina cogiendo cariño, casi tanto como a los libros, supongo que por el tiempo que se pasa juntos, al final te acompañan un libro tras otro, a lo largo de los años, y claro esto crea un vínculo especial. Seguramente alguien esté pensando que esto es un poco enfermizo...y no le quito la razón, la verdad es que no lo sé, pero, yo les tengo cariño...a todos y cada uno de ellos. Es más, una cosa que me duele especialmente es perderlos, porque he perdido bastantes, algunos muy queridos para mí, y me molesta y hace que me enfade conmigo misma, por no haber sido capaz de cuidarlo mejor.


Algunos de mis marcapáginas

En esto de los marcapáginas hay gustos para todos y todas. Hay personas que cogen como marcapáginas una simple hoja de papel y eso es bastante, su función la cumple desde luego; los que aprovechan los innumerables marcapáginas que te dan en la Feria del Libro, o cuando compras determinados libros (aunque cada vez menos), y que, al menos a mí, después me da pena tirar aunque sean simple publicidad; después están los hechos a mano, yo tengo alguno que me ha regalado mi madre, estos son muy especiales, porque la persona que los hace, o te los hace, está claro que está pensando en ti, y eso siempre es mágico; también me resulatan casi igual de especiales que los anteriores aquellos que te han regalado, porque algunos muestran que han pensado mucho en tí, como mi marcapáginas metálico con notas musicales o el que tiene forma de bici, donde se combinan otros rasgos de mi.

Algunos de mis marcapáginas "más especiales"
Hace no mucho compré algunos libros de segunda mano, y al echarles un vistazo descubrí en su interior lo que debía ser unos marcapáginas del anterior dueño, no dejaban de ser una simple cartulina con dibujos hechos a mano, pero me dió por pensar en la persona que los hizo, que los utilizó, que los metió en aquel libro...eran de colores alegres, con flores y colores vivos y algo infantiles, así que me imaginé a una persona feliz con sus libros, disfrutando de ese mismo libro que yo ahora tenía en mis manos y que, quizá, hace tiempo que había dejado esos trazos infantiles...y después de meditar mucho no tuve el valor de tirarlos, era como tirar los sueños de la persona que los había hecho, quizá es una tontería, pero...era lo que sentí en ese momento, así que fue a la caja de los marcapáginas, y ahí siguen esperando el momento de volver a realizar su función y participar de la felicidad de un buen libro. Y es que las cosas que dejamos atrás dicen mucho de nosotros mismo.

Así que ahora cuando viajo por ahí, o voy a algún museo, en vez de comprar cosas que se quedan en las estanterías y no sirven para mucho (figuritas, figuritas y figuritas) lo que hago es traerme conmigo un marcapáginas, que seguro podrá compartir conmigo felices e intensos momentos futuros...

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